El cáncer de mama metastásico (CMM) es una enfermedad muy heterogénea y altamente compleja contra la que existe la necesidad de identificar nuevos biomarcadores que ayuden en la selección de los tratamientos más adecuados.

Recientemente publicado en Critical Reviews in Oncology/Hematology, un artículo de consenso multicéntrico internacional* de expertos liderado por Massimo Cristofanilli, de la Northwestern University (Chicago, EEUU), y en colaboración con la co-autora, la Dra. Leticia de Mattos-Arruda, investigadora principal junior del Grupo de Genética Aplicada de Cáncer Metastásico del Vall d’Hebron Instituto de Oncología (VHIO), y otros investigadores de diferentes centros de todo el mundo, explora el uso prometedor de la biopsia líquida para la estratificación más ajustada de las pacientes con cáncer de mama metastásico (CMM).

Su análisis de las células tumorales circulantes en pacientes con CMM ha hecho posible la identificación de dos grandes subgrupos: el agresivo y el de evolución más lenta o indolente. La biopsia líquida ya había demostrado su valor pronóstico del CMM, tanto en tumores primarios como en los refractarios. Las pacientes con un recuento elevado de células tumorales circulantes tienen un peor pronóstico. Ahora, gracias a esta investigación, hemos dado un paso más allá y hemos diferenciado dos grandes grupos en estas pacientes, cada uno con características diferentes explica la Dr. Leticia de Mattos-Arruda.

Hasta la fecha todas las pacientes con CMM se englobaban en un mismo grupo sobre el punto de vista de la biopsia liquida. Su gran heterogeneidad hace necesaria una división más ajustada para poder afinar más las estrategias terapéuticas dirigidas contra alteraciones específicas. Los autores analizan retrospectivamente datos de pacientes individuales de 18 cohortes, incluyendo 2.436 pacientes con CMM. Para la clasificación de los dos subgrupos se usó un umbral de 5 células tumorales circulantes por cada 7,5 ml de sangre. Las pacientes con menos de esta cantidad se clasificaron como CMM de crecimiento más lento y las que tenían mayor carga, como CMM agresivo.

El CMM puede presentarse en un primer diagnóstico o como desarrollo de la enfermedad después de completar un tratamiento primario local. A pesar de la creciente disponibilidad de terapias dirigidas y sistémicas, más de medio millón de mujeres en todo el mundo fallecen por culpa de esta enfermedad.

Necesitamos desesperadamente avanzar en las técnicas diagnósticas que facilite la estratificación de las pacientes y ayuden a emparejar adecuadamente terapias novesosas con las alteraciones específicas de la enfermedad de cada individuo. Tal y como establecemos en este artículo, la biopsia líquida está siendo cada vez más importante en cubrir esta necesidad, comenta la Dra. Leticia de Mattos-Arruda.

Este estudio representa un paso importante hacia un enfoque más individualizado para la selección de tratamiento y para un desarrollo más racional de los medicamentos. El análisis molecular de las células tumorales circulantes y el ADN tumoral circulante complementa la estratificación de las pacientes y ayuda a mejorar la selección de los tratamientos dirigidos contra las características moleculares identificadas.

Aunque el análisis de ADN circulante es actualmente más costoso y lento el estudio de las células tumorales circulantes, este último es más informativo. De una célula podemos extraer el ADN, y también el ARN y las proteínas, que nos ofrecen información adicional. Si bien el ADN circulante es más eficiente para el análisis de mutaciones, las CTCs facilitan una clasificación más precisa de los diferentes tipos de tumores que puede haber, concluye la Dra. Leticia de Mattos-Arruda.

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*M Cristofanilli, et al., The clinical use of circulating tumor cells (CTCs) enumeration for staging of metastatic breast cancer (MBC): International expert consensus paper. Critical Reviews in Oncology/Hematology, 2019. https://doi.org/10.1016/j.critrevonc.2018.12.004