Un estudio con 890 pacientes de cáncer diagnosticados de la COVID-19 demuestra que sus factores de riesgo para presentar una infección grave o mortal son similares a los de la población general: pacientes hombres, de más de 65 años y con otras comorbilidades. Vall d’Hebron es el hospital que más pacientes ha aportado al estudio.

Barcelona, 31 de julio de 2020.- La pandemia de la COVID-19 ha supuesto un fuerte impacto en todos los sistemas sanitarios del mundo. Algunas poblaciones de riesgo, como son los pacientes de cáncer, se encuentran en la difícil tesitura de evaluar si los beneficios obtenidos por los tratamientos antineoplásicos compensaban el riesgo de una probabilidad más grande de contagio del virus o de sufrir una infección más grave. Ahora, un estudio multicéntrico con participación catalana pretende revelar algunas de las incertezas sobre esta población y su relación con la COVID-19.

En el estudio, que acaba de ser publicado en la revista Cancer Discovery y que tiene como primer autor y líder al Dr. David J. Pinato, del Departamento de Cirugía y Cáncer del Imperial College London (Reino Unido), se ha evaluado el impacto de la COVID-19 en un grupo de 890 pacientes de toda Europa, hoy en día la cohorte más grande que existe de pacientes oncológicos con COVID-19 europeos. Para esto se ha contado con la colaboración de centros de Cataluña, Italia y Reino Unido. En este estudio han participado Vall d’Hebron, el Hospital Clínic, el Instituto de Investigaciones Biomédicas August Pi i Sunyer (IDIBAPS) y los centros del Instituto Catalán de Oncología (ICO) en Hospitalet, Badalona y Girona.

“La conclusión más importante que hemos podido extraer del estudio es que la administración de tratamientos antitumorales no parece aumentar el riesgo de sufrir un cuadro grave de COVID-19. Es muy importante porque hasta ahora, tanto entre profesionales como entre pacientes, la decisión de continuar con estos tratamientos generaba un temor importante. Ahora, gracias a estos datos parece quedar claro que no existe relación”, expone el Dr. Juan Aguilar, internista especialista en infectología del Servicio de Oncología Médica del Hospital Universitario Vall d’Hebron y que ha formado parte del estudio junto con el Dr. Josep Tabernero, jefe del Servicio de Oncología Médica del Hospital Universitario Vall d’Hebron y director del Vall d’Hebron Instituto de Oncología (VHIO), y la Dra. Isabel Ruiz, del Servicio de Enfermedades Infecciosas del Hospital Universitario Vall d’Hebron, y la Dra. Macarena Izuzquiza del Servicio de Hematología de l’Hospital Universitario Vall d’Hebron. De esta forma, ni la quimioterapia, ni las terapias dirigidas, ni la inmunoterapia han supuesto un empeoramiento en el riesgo de sufrir un cuadro grave por COVID-19 o de morir por la infección.

Así mismo, los datos obtenidos han servido también para definir el perfil de aquellas personas con riesgo más grande de presentar un cuadro grave de COVID-19: hombre, mayor de 65 años y con otras comorbilidades, independientemente de su estado oncológico. Estos factores de riesgo son los mismos que se habían identificado en la población general afectada por la COVID-19. “Sabiendo esto, es posible estratificar mejor el riesgo, cosa que permite poner el foco de protección en esta población que está en riesgo más alto durante la pandemia”, explica el Dr. Juan Aguilar, que señala que los meses vividos durante la crisis sanitaria de la COVID-19 han obligado a los profesionales de los servicios de Oncología a hacer un notable esfuerzo para proporcionar una atención de la máxima calidad a los pacientes con cáncer a partir de la información de la cual se iba disponiendo.

Los datos que se han obtenido de este estudio ofrecen una información muy importante para el manejo de los pacientes oncológicos y ayudan a rebelar muchas de las incógnitas sobre cómo les puede afectar la COVID-19. El estudio que se publica ahora solo es el primero y está previsto que en breve puedan extraerse más conclusiones. “Estamos intentando ver cómo la COVID-19 afecta a otros grupos de pacientes, no solo a los que ya habíamos identificado como los que tienen los factores de riesgo más importantes. Al tratarse de un proyecto que continúa en marcha, esperamos obtener nueva información que pueda ser de gran utilidad. Así, por ejemplo, un próximo estudio analizará los resultados de las pacientes con cáncer de mama”, concluye el Dr. Juan Aguilar.