• Por primera vez un tratamiento de inmunoterapia consigue resultados en pacientes de tumores neuroendocrinos, aumentando la supervivencia a los 9 meses del 13% al 36%.
  • Los resultados del estudio KEYNOTE-177, por su parte, han demostrado como el tratamiento con pembrolizumab permite una mejor calidad de vida en los pacientes de cáncer colorrectal con inestabilidad de microsatélites, además de mejorar su supervivencia.

Barcelona, 21 de septiembre de 2020.– La inmunoterapia es una de las estrategias de tratamiento del cáncer que más resultados está logrando en lo últimos años. De ser una vía prometedora se está convirtiendo cada vez más en una realidad. En el congreso anual de ESMO los avances logrados el último año en este campo han tenido, como no podía ser de otra manera, un importante espacio y con un papel destacado de los investigadores del Vall d’Hebron Instituto de Oncología (VHIO).

Inmunoterapia en tumores neuroendocrinos
Es el caso, por ejemplo, de la investigación que ha liderado el Dr. Jaume Capdevila, investigador del Grupo de Tumores Gastrointestinales y Endocrinos del VHIO y presidente del Grupo Español de Tumores Neuroendocrinos y Endocrinos. En su estudio DUNE, un ensayo clínico fase II, se buscó evaluar la eficacia de una terapia combinada de dos fármacos de inmunoterapia en pacientes con neoplasias neuroendocrinas avanzadas de diversos orígenes. “Establecimos cuatro cohortes diferentes según el origen de estas neoplasias. Así, teníamos las que el origen era el pulmón, las de origen gastrointestinal, las de origen pancreático y los tumores neuroendocrinos de grado III, de alta agresividad”, explica el Dr. Capdevila.

La combinación que se ha probado es la de durvalumab y tremelimumab. El durvalumab es un tipo de anticuerpo monoclonal, que se une a la proteína PD-L1 actuando como un inhibidor de puntos de control inmunitario y ayudando de esta forma a las células inmunitarias a destruir mejor las células cancerosas. Este fármaco ha obtenido buenos resultados en el tratamiento del cáncer de pulmón y de vejiga. Por su parte, el tremelimumab se une a otra proteína, en este caso la CTLA-4, que se encuentra en la superficie de las células T. En este caso se trata de un fármaco inmunomodulador que estimula el sistema inmunitario para atacar a las células cancerosas. Su uso también está aprobado para el tratamiento del cáncer de pulmón, además del melanoma y el mesotelioma.

La importancia de este estudio radicaba en que hasta la fecha han sido pocos los estudios que se han hecho para evaluar la eficacia de la inmunoterapia en los tumores neuroendocrinos. “Además, los pocos que se han hecho no han obtenido resultados muy positivos; la inmunoterapia no acaba de funcionar para este tipo de cáncer”, añade el Dr. Jaume Capdevila, quien señala además como los mejores resultados se han obtenido en la cohorte 4, la de pacientes con tumores neuroendocrinos de grado III.

“En estos pacientes parece que puede tener más eficacia, puesto que hemos logrado superar las expectativas que teníamos cuando iniciamos el ensayo y ha mejorado notablemente la supervivencia de los pacientes”, continúa explicando el Dr. Capdevila. De esta forma se ha visto como estos pacientes aumentaban la supervivencia a los 9 meses desde el 13% hasta el 36% y que incluso al cabo de un año había un 30% de pacientes que habían sobrevivido. “Hemos de tener en cuenta que se trata de pacientes con muy mal pronóstico, en los que la quimioterapia ya había dejado de tener efecto y que actualmente se encuentran sin ninguna opción de tratamiento, por lo que este estudio abre la puerta a una nueva opción de tratamiento, que se deberá confirmar en estudios fase III”, añade el Dr. Jaume Capdevila.

Inmunoterapia en cáncer colorrectal
El otro trabajo relacionado con la inmunoterapia en el que han participado investigadores del VHIO es el que buscaba evaluar la calidad de vida de los pacientes de cáncer colorrectal metastásico con inestabilidad de microsatélites que recibían pembrolizumab en monoterapia, frente a aquellos que llevaban a cabo un tratamiento estándar de quimioterapia. Se trata de un subanálisis del ensayo de fase III KEYNOTE-177 y en él ha participado la Dra. Elena Élez, investigadora del Grupo de Tumores Gastrointestinales y Endocrinos del VHIO. Los resultados de este estudio ya fueron presentados en el marco de una sesión plenaria en el pasado congreso de ASCO.

Pembrolizumab es un anticuerpo que se une al receptor PD-1, un regulador negativo de la actividad de las células T involucrado en el control de las respuestas inmunitarias de las células T. De esta forma se potencia la respuesta de estas células, incluyendo las respuestas antitumorales. “Con anterioridad ya se habían comunicado resultados de este ensayo, en los cuales se demostraba que el tratamiento en monoterapia de pembrolizumab lograba mejorar tanto la supervivencia global como la supervivencia libre de progresión de enfermedad de estos pacientes, y lo hacía además con menos efectos adversos. Ahora, además, sabemos que lo hacen con una mejor calidad de vida y esto apunta a un cambio en el estándar de su tratamiento”, comenta la Dra. Elena Élez.

Así, según los resultados que se han podido observar en este ensayo clínico, los pacientes que recibían pembrolizumab tenían un menor deterioro físico funcional y una menor fatiga que aquellos a los que se administraba quimioterapia.

“Pembrolizumab no está exento de efectos secundarios. En algunos casos pueden ser ligeramente más frecuentes que con la quimioterapia, como el dolor abdominal o los problemas en el cuidado de los estomas. Sin embargo, siguen siendo muchos menos que los de la quimioterapia y son menos limitantes para los pacientes”, apunta la Dra. Elena Élez, quien señala como algunos de los efectos de la quimioterapia que más condicionan la calidad de vida de los pacientes, como la pérdida de cabello, la sequedad bucal o las afectaciones cutáneas, no se presentan al administrar pembrolizumab.